EL CUENTO DE WOODYS

Hola, me llamo Woodys y mi historia empieza en 1814 en un jardín de una antigua masía situada en un pequeño pueblo cerca de Barcelona. Allí, crecí bajo el cuidado de una legendaria familia llamada Masferrer, rodeado de hermanos y familiares y de vigorosos troncos que rompían la luz con sus copas en el infinito majestuoso. Mi vida no fue fácil, el aburrimiento y la rutina formaron parte de mi existencia. Algunos veranos fueron calurosos y secos y los inviernos extremadamente fríos, pero yo seguía siempre allí, en pie. Vi llegar muchos avances: el ferrocarril, la electricidad, el teléfono, los coches y tantos otros descubrimientos que cambiaron la historia. Los años fueron pasando lentamente hasta que un día, de repente, sin darme cuenta, mi vida cambió.

Un día nublado se acercaba una tormenta oscura por el horizonte. De repente, un rayo cayó fulminante sobre mí, atravesándome por completo hasta la raíz. Caí desplomado. El estruendo fue espantoso…la lluvia empezó a caer suavemente…pensé que mi vida se había acabado para siempre…pero no fue así. Ahora veo el mundo desde otros ojos. De hecho, estoy viajando por todo el mundo sin parar, desde las ajetreadas calles de New York hasta las impresionantes montañas de Nueva Zelanda, pasando por las calurosas playas de Brasil. Me siento distinto, original y elegante, mi diseño es admirado.

EL NACIMIENTO DE WOODYS

Todo empieza con el hobby preferido de Josep Dosta, actual responsable de Woodys Barcelona: el wakeskate. Un deporte acuático en el que se surfea en una tabla de madera sobre las olas producidas por un barco. Josep y su primo dedicaban mucho tiempo a este deporte que les apasionaba, hasta el punto de empezar a rediseñar y perfeccionar sus propias tablas de wakeskate.

Este fue el primer contacto de Josep con la madera y, junto a los duros entrenamientos y a la pasión que le despertaba este deporte, consiguió importantes mejoras técnicas en las tablas. Así fue como Josep consiguió ser campeón de Europa de wakeskate en el año 2013. Un año después, volvió a revalidar el título. En uno de los entrenamientos, a Josep se le cayeron les gafas en la inmensidad del pantano, como ya era habitual en la práctica del wakesakate y, 

preocupado por buscar una solución, se le ocurrió la idea de probar el material de la tabla en unas gafas. Se dispuso a recabar información sobre todo lo relativo a la producción de gafas y de los materiales que se utilizaban para su fabricación. En seguida, se dio cuenta de que no había mucha diferencia entre las gafas de madera y las de acetato. Esto le dio alas para seguir buscando cómo llegar a diseñar las gafas ideales. El hangar fue el centro que inspiró a Josep en todo el proceso e ideación del nuevo producto. El objetivo no era fácil y se presentaron algunas dificultades. Los primeros diseños tenían un acabado perfecto y un aspecto increíble; sin embargo, no ofrecían la resistencia idónea para unas gafas con las mismas características que la tabla de wakeskate.

Después de muchas pruebas con diferentes profesionales y de varios prototipos encontraron la solución durante un entrenamiento. Josep observo que las tablas estaban hechas de láminas, lo que le confería a la tabla una resistencia casi indestructible. A partir de esta observación fue cuando las gafas empezaron a tomar forma. Aquel verano fue muy especial, ya que las gafas despertaron interés y elogios por parte de todos los conocidos y amigos, quienes empezaron a hacerle encargos al ver que era un producto original y novedoso. También fueron utilizadas en sesiones de fotografía de moda. Sin darnos cuenta, había nacido Woodys Barcelona. Lo que empezó como un sueño se había hecho realidad.